Hoy tocó rescatar del cajón una Ubiquiti NanoStation M5 con airOS 5.5.10 de 2014. Los navegadores modernos ya ni aceptaban su HTTPS y el SSH hablaba un dialecto que Windows había decidido olvidar.
Después de convencer a OpenSSH de que viajara unos años atrás:
ssh -oKexAlgorithms=+diffie-hellman-group1-sha1 -oHostKeyAlgorithms=+ssh-rsa -oMACs=+hmac-sha1 ubnt@192.168.1.20Confirmamos modelo y plataforma:
cat /etc/version
cat /etc/board.infoFuimos actualizando XM 5.5.10 → 5.6.15 → 6.0.7 → 6.1.9 → 6.3.2, copiando cada firmware y verificándolo antes de escribirlo:
scp -O -oKexAlgorithms=+diffie-hellman-group1-sha1 -oHostKeyAlgorithms=+ssh-rsa -oMACs=+hmac-sha1 firmware.bin ubnt@192.168.1.20:/tmp/fwupdate.binmd5sum /tmp/fwupdate.bin
/sbin/fwupdate -mResultado: conectada como cliente a una Wi-Fi moderna de 5 GHz, enlace 802.11n de ~240/270 Mbps y 94,6 Mbps reales al PC: prácticamente el límite de su Ethernet de 100 Mbps.
Un aparato con más de una década vuelve al servicio en vez de acabar como residuo electrónico.
Y sí, lo hice con IA
Justo hoy había tenido una discusión sobre la IA y si nos vuelve más vagos o hace que dejemos de aprender. Curiosamente, esta NanoStation terminó siendo un buen contraejemplo.
Hemos pasado por BBS, Web, buscadores cutres, foros, Google y ahora IA. No son mundos separados: son distintas generaciones de una misma cosa, herramientas para acceder al conocimiento.
Toda la información necesaria para recuperar esta NanoStation ya estaba en Internet. El problema era encontrar y relacionar documentación de hace diez años sobre airOS, OpenSSH, algoritmos criptográficos abandonados, revisiones XM/XW y rutas de actualización de firmware.
Google podía encontrar las piezas. La IA podía ayudarme a juntarlas para mi problema concreto, reaccionando a cada error según aparecía.
Eso no significa dejar de pensar. Precisamente hicimos lo contrario: identificar el hardware, entender los errores, comprobar versiones, verificar hashes antes de escribir la flash y avanzar paso a paso.
La IA no conectó un solo cable ni decidió qué hacer con el aparato. Redujo brutalmente el coste de averiguar cómo hacerlo.
Y quizá ése sea el verdadero salto: muchas cosas que técnicamente siempre pudimos reparar dejaron de hacerse porque investigar cómo hacerlo costaba más tiempo que comprar algo nuevo.
Hoy, en lugar de comprar un adaptador Wi-Fi USB, una vieja NanoStation volvió a trabajar.
Tecnológico, económico y también un poquito ecológico.
Obsoleto no siempre significa inútil. A veces sólo significa que encontrar cómo arreglarlo cuesta más que comprar otro. Y ahí la IA cambia bastante las cosas.